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Narcos mexicanos empiezan nuevas operaciones, ahora en el ciberespacio por medio de hackers


Los cárteles de droga están tomando el negocio de la clonación de tarjetas y el robo de datos personales en internet en México.

Dmitry Bestuzhev, director para América Latina del Equipo Global de Investigación y Análisis (GReAT) de Kaspersky Lab, una de las principales firmas de seguridad informática del planeta, confirma lo anterior relatando que en la Ciudad de México los hackers tienen miedo de ser reclutados por los narcos.

Una de las historias que más se cuenta en el underground –me refiero al submundo en el que se mueven los ciberdelincuentes– es la de Fernando Ernesto Villegas Álvarez, alias El Güero, pasante de la carrera de Ingeniero en Sistemas Computacionales, del Instituto Politécnico Nacional.

Mientras trabajaba en el Centro de Investigación de la Escuela Superior de Cómputo (Escom), cuentan sus padres, fue contactado por un profesor de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Azcapotzalco.

“Lo contacta y se lo lleva a trabajar a productos Foca”, recuerda su padre, Fernando Daniel Villegas, en una entrevista posteada en Facebook. Esa empresa tiene sus oficinas, de acuerdo con su página de internet, en Huixquilucan, Estado de México, y en Tapachula, Chiapas. Dicen fabricar congeladas.

Uno de los socios de la empresa, el 19 de julio de 2010, le pregunta si tiene disposición para viajar un fin de semana. Le ofrecen diez mil pesos por ese trabajo, lo que ganaba en un mes.

Era, supuestamente, para el mantenimiento de redes de internet.

Se fueron el 21 de julio, en un Audi TT, al puerto mexicano. Todos los días llamaba a sus padres, mañana, mediodía o noche.

El 29 de julio perdieron contacto. Su jefe lo presentó con un tal Valdés.

“Cuando salieron de la casa donde estaban, su jefe le preguntó: ¿Sabes con quién estuvimos? ¿Sabes con quién cenamos?”, recuerda su madre, María de los Ángeles Álvarez Torres. “¿Ves noticias, sabes algo de narcotraficantes?”

–He escuchado algo, pues no veo televisión–, respondió Fernando.

–¿A quiénes has oído mencionar?–, insitió su jefe.

–Al Chapo, a La Barbie…

–Con él acabamos de estar…

Mulas cibernéticas

En los últimos meses hemos escuchado noticias de sudamericanos detenidos en la Ciudad de México, cargando tarjetas de crédito clonadas o realizando operaciones sospechosas en cajeros automáticos. La información se queda ahí. En la detención.

El problema va más allá de un grupo de sujetos que roba en cajeros, ellos son simplemente llamados mulas de una mafia difícil de descabezar y que opera en todo el mundo.

Bestuzhev dice que existen dos modalidades actualmente de clonación de tarjetas de crédito o formas de lucrar con ellas.

Una es por medio de los skimmers, que son dispositivos, básicamente un lector que se instala encima de otro lector, sobre la ranura del cajero, por ejemplo. Se instala un aparato que, cuando nosotros insertamos la tarjeta, lee la banda magnética donde se encuentra toda la información.

Una vez grabada, se puede reproducir, copiar, crear otra tarjeta.

Otra forma es en línea. Cuando pagamos algo con nuestra tarjeta en internet, y si nuestra máquina se encuentra infectada, el virus roba el número del plástico, fecha de impresión, nombre.

Marco Carrera Santa Cruz, vocero de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), dice que es casi imposible saber con exactitud cuántos mexicanos han sido afectados por clonación de sus tarjetas.

“Cuando se da esa problemática, la gente acude al banco y se le reintegra el recurso a la gente. No son datos que se presenten ante la Condusef”, explica.

Bestuzhev agrega que todavía es más difícil rastrearlos, porque entre el momento en que nos roban la tarjeta y hasta que se hace algún cargo, pueden transcurrir algunas semanas o meses.

Nueva forma de lavar dinero

“Esto se ha convertido en una nueva forma de lavado de dinero. Los criminales han llegado a una situación interesante, pues tienen tanto dinero en potencia, que no lo alcanzan a lavar rápido. Necesitan a las mulas o a otros criminales”, explica.

De pronto, abren un portal de internet o se meten a sitios de subastas en línea. Ofrecen, por ejemplo, un iPad 2 por 150 dólares. Le mandas el dinero al criminal sin saberlo, y él, con la tarjeta robada, de un tercero, hace la compra y te hace la entrega en tu casa.

“Básicamente tú recibes algo legítimo, pero que fue comprado con dinero robado. Le mandaste al criminal tu dinero real, que fue bien, bien lavado”, dice.

Pasaportes biométricos

Desde hace más de un año, dice Bestuzhev, están muy preocupados porque han hallado en el mercado negro la venta de pasaportes clonados.

Antes se hallaban pasaportes falsificados, como copias, nada de otro mundo. Pero los nuevos incluyen datos biométricos.

“Estamos hablando de que hay información de parte ya de las organizaciones que emiten estos documentos, que está comprometida. ¿Qué pasaporte puedes comprar en el mercado negro? Cualquiera. La otra vez encontré 139 países en oferta.”

Cuestan, dice, entre 600 y 900 euros, dependiendo la nacionalidad que se quiera adquirir. Entre los más caros, EU y Gran Bretaña. Y los narcos mexicanos, advierte el experto, ya se dieron cuenta de esto.
Fuente:excelsior

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